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El lenguaje inclusivo en las redes sociales

La ortografía en las redes sociales es sagrada. Quizá por eso nos sigue chocando leer a quienes hacen uso del lenguaje inclusivo. Aunque sea una práctica cada vez más habitual no podemos evitar sorprendernos cuando leemos “todes”, “todxs” o el clásico “tod@s”. Ya hubo debate con la arroba y ahora lo vuelve a haber con que si la “e” y si la “x”. Gramaticalmente se podría considerar incorrecto si le preguntamos a la R.A.E., que ya se ha posicionado en muchas ocasiones en contra del lenguaje inclusivo, considerándolo “innecesario” alegando que su función ya la cumple el masculino genérico, declaraciones que cada vez son peor recibidas ya que el lenguaje es algo vivo que también evoluciona.

Es por esto que podemos afirmar que el lenguaje inclusivo no es ninguna moda, sino un paso adelante. ¡Incluso hay alguna personalidad famosilla por ahí fuera utilizándolo! Al fin y al cabo nos permite incluir a cualquier persona en nuestros mensajes y expresa en cierto modo los principios de la marca a la vez que llega a más gente. Pero, ¿conviene utilizar el lenguaje inclusivo? ¿En qué consiste exactamente?

¿Qué es el lenguaje inclusivo?

Como su propio nombre indica, el lenguaje inclusivo (también llamado lenguaje no sexista) es aquel que se utiliza para evitar que exista un sesgo orientado hacia un sexo o género en particular. Utilizar el lenguaje inclusivo en nuestra estrategia de comunicación es una forma de reivindicar la igualdad de género en el lenguaje, ya que en estos últimos años se ha señalado mucho el uso del masculino en el castellano para referirse a grupos mixtos.

El lenguaje inclusivo emplea diversos métodos a la hora de expresar estos ideales, dejando atrás el masculino genérico y haciendo uso de otro tipo de recursos en pos de no excluir tanto a las mujeres como a las personas de género no binario:

  • Desdoblamiento: Algunas organizaciones optan por incluir a ambos géneros normativos en sus mensajes. Por ejemplo: “¡Buenos días, alumnos y alumnas!”. El problema de este recurso es que excluye a las personas de género no binario.
  • Uso de palabras colectivas: A veces es más fácil recurrir a aquellas palabras que contengan a todas las personas que pertenecen a un grupo y no quedarse en el masculino genérico ni en el desdoblamiento. Por ejemplo: “¡Buenos días al alumnado!”, en lugar de decir “alumnos”. Esto permite incluir también a personas de género no binario.
  • Sustitución en el masculino genérico: El recurso más representativo del lenguaje inclusivo. Consiste en sustituir el masculino genérico por una letra o símbolo. Los más utilizados son la arroba (con la que tendríamos el mismo problema que tenemos con el desdoblamiento), la “e” y la “x”. Por ejemplo: “¡Buenos días, alumn@s / alumnes / alumnxs!”.
  • Utilizar expresiones neutras: Similar a lo que decíamos de las palabras colectivas. Se trata de utilizar una expresión que incluya a cualquiera que lo lea independientemente del grupo al que pertenezca: “¡Buenos días a todo el mundo!”.

Francamente, el lenguaje inclusivo no es especialmente complicado, sólo un poco engorroso. Utilizar expresiones neutras consume caracteres en un tweet y la sustitución en el masculino genérico es un imán para amantes de la ortografía que exigen que se cumplan las pautas que marca la R.A.E. a rajatabla. Y es que resulta que a tu marca también le salpica esto del lenguaje inclusivo.

El poder de las marcas

No son pocas las personas que opinan que el poder de las marcas actualmente supera a los poderes políticos. Quizá por eso se observa con lupa cada movimiento que realizan y critican duramente cada error puntual que cometen. Esta es la razón por la que una marca que utilice el lenguaje inclusivo tendrá personas en su contra (en su mayoría amparadas por la R.A.E.) y una marca que no lo utilice también tendrá quienes la juzguen por no incluir a todo el mundo en sus mensajes. Porque sí, siento decirte que todo lo que hace una marca la posiciona, mucho o poco. Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, ya que la comunicación de una marca nos va a dar una idea aproximada de por dónde tira. Puede ser algo más llamativo como un tono más o menos desenfado o pueden ser cosas sutiles como el tema que estamos tratando.

Ya hemos dejado claro que lenguaje inclusivo es vital para alcanzar la igualdad de género en el lenguaje. Es por eso que, si bien también sirve para incluir a las personas de género no binario, actualmente se asocia más al feminismo. Esto no deja de ser muy diferente a cuando comenzamos a prescindir de expresiones discriminatorias para sustituirlas por otras más respetuosas refiriéndonos, por ejemplo, a personas con discapacidad o personas extranjeras, donde hacemos hincapié precisamente en lo que realmente importa: que son personas.

Por eso, y aunque aún sea una tendencia minoritaria entre las marcas, el lenguaje inclusivo está en alza por su relevancia cultural, su reivindicación social y porque, innegablemente, también da buena imagen a quien lo utiliza, si bien habrá quien reniegue de dicha marca precisamente por su uso. En este caso, el debate candente que existe respecto a este asunto puede ser perjudicial para una marca dependiendo del público al que se dirija o quiera dirigirse. Por eso queda en el aire una pregunta importante…

Y yo, ¿qué tengo que hacer?

Ya lo decía el teórico de la literatura George Steiner: «Lo que no se nombra, no existe». El lenguaje no sólo refleja, sino que también construye. Evoluciona día tras día para adaptarse a las ideas de una sociedad en constante movimiento (y para aportar su granito de arena), por lo que el lenguaje inclusivo no deja de ser el paso natural a la hora de eliminar desigualdades. Como herramienta social y política, el lenguaje prospera para reflejar las ideas de quienes lo utilizan.

De modo que la respuesta es bien sencilla: tienes que hacer lo que te venga en gana. No estamos aquí para dar órdenes a nadie, sino para reflexionar sobre algo que está pasando y sobre el por qué está sucediendo. Cada cual es libre de tomar la decisión que más se adecúe a sus principios, a su marca y a su público. Todo dependerá de lo que quieras decir y lo que quieras mostrar.

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