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Cómo no destrozar tu marca personal con el tema de Cataluña

vía @chiquitogif

Como diría Chiquito… ¡Está la cosa mu mala! En estos días tan convulsos todos tenemos una opinión y queremos lanzarla a los cuatro vientos. Puede ser por ayudar, por avanzar hacia un mundo mejor, por defender nuestros derechos o porque el cabreo nos supera. Pero lo cierto es que si tenemos un perfil profesional quizás haya que tener un poco de cuidado con todo esto, ¿no creéis?

Todo comercial de la vieja escuela te dirá que nunca hables ni de política, ni de religión si quieres tener buenas relaciones. En el mundo actual las redes hacen que a veces sea imposible dividir por completo lo personal de lo profesional. Pero nosotros siempre debemos tener el control sobre lo que publicamos y no ser víctimas de lo que hemos dicho en una noche de insomnio.

Está muy bien que los políticos hablen de política. También los periodistas, intelectuales, activistas, politólogos, sociólogos o filósofos deben hablar de política en las redes porque su función consiste precisamente en eso y, sobre todo, porque sus seguidores es lo que esperan. Otra cosa es que un gurú de la física cuántica, de las recetas de cocina, de la publicidad o de la mecánica empiece a llenar su muro de opiniones políticas. Ahí empieza a fallar algo…

¿Hay que mojarse? Yo diría que no es malo mojarte si sientes que debes hacerlo. Como he dicho alguna vez las marcas personales molan porque son eso, personales. Si nos mordemos la lengua todo el rato, malo. No está mal dar nuestra opinión. Aunque en cuentas personales muchas veces estamos embadurnando a nuestra empresa por lo que hay que pensárselo dos veces.

Si nos lanzamos, deberíamos buscar siempre un tono amistoso, respetuoso, educado y sin la intención de herir a nadie. Lo malo es que en Twitter lo que tiene éxito es justamente lo contrario. Quizás la mejor fórmula sea el humor.

Si quieres hablar sin tapujos en las redes, hazte un perfil con un seudónimo. No pasa nada. Grandes pensadores y pensadoras de nuestra época son perfiles anónimos. En cualquier caso, piensa que siempre puedes cometer un error y un pequeño despiste puede hacer que se sepa que tú estás detrás de esa cuenta. Por lo tanto te recomiendo que, aunque utilices el anonimato, nunca publiques cosas que no puedas defender personalmente. Pero de esta forma puedes hablar de muchos temas que te gustan sin que tu nombre real se posicione en torno a ellos.

Por ejemplo, sin ir al temas políticos. Algo que me pasa a mí es que me gustaría hablar más de fútbol. Pero entiendo que los clientes, alumnos y profesionales que me siguen porque soy especialista en marketing digital no tendrán el más mínimo interés en la salida del balón del Celta de Vigo con el nuevo entrenador Juan Carlos Unzué. Y creedme, me muerdo la lengua cada domingo para no tuitear sobre esto.

Vemos la televisión, leemos los periódicos y nos parece que el nivel es muy bajo. Parece que cualquiera puede hablar sobre estos temas. Pero lo cierto es que todos los periodistas y columnistas, sean del signo que sean, son profesionales que dedican muchísimas horas de su vida a mejorar su comunicación, a cuidar y a aumentar su base de lectores.

Obviamente es sano que cualquiera comente con amigos y familiares, pero dejarlas negro sobre blanco con nuestro perfil profesional es algo muy diferente. Muchos expertos se están cargando estos días su posicionamiento ya no sólo por las cosas que dicen, sino porque no les seguimos por eso. Les seguimos para que nos hablen de los temas que realmente controlan. Y todos entendemos perfectamente que se apoyen las causas que cada uno considera justas y tampoco es bueno permanecer al margen de todo lo que pasa en el mundo. Pero si tienes un perfil profesional, te debes a tus seguidores.

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